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Sermones cristianos para predicar

A tu disposición ponemos sermones escritos para predicar: Esperamos que este material compuesto por sermones, estudios, devocionales...

El apóstol Pablo experimentó la presencia del Señor a su lado. 2 Timoteo 4:16-17.   

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león”.

El apóstol Pablo se encuentra en Roma y está siendo juzgado, ha participado ya de un primer juicio o audiencia en el que nadie lo acompañó. Ninguno de sus discípulos ni ninguna representación de alguna iglesia local estuvo allí para apoyarle.




Fue un momento en el que Pablo se sintió sólo y decepcionado de sus discípulos y de aquellas iglesias que fundó.        

El apóstol no permitió que el resentimiento o la amargura echaran raíces en su corazón, por el contrario expresa “que esto no les sea tomado en cuenta”.

Definitivamente aun en sus peores días Pablo continuaba con su testimonio de vida siendo un excelente maestro. En este caso nos recuerda y enseña la importancia de caminar en perdón.         

En el versículo diecisiete Pablo expone como la presencia del Señor lo acompañó, Jesús estuvo a su lado y aquella presencia lo fortaleció y por eso aún en la cárcel continuó predicando. Es muy importante tener en cuenta que aunque todos algún día no estén, el Señor siempre estará a tu lado.  

Recuerda que Jesús prometió: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".  





(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

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El evangelio de Jesucristo. Marcos 1:1 “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. El evangelio según San Marcos comienza presentando “el evangelio de Jesucristo”. Ya sabemos que por la palabra “evangelio” estamos hablando de un mensaje (mensaje que viene de Dios cargado de poder y vida). 

La palabra “Jesucristo” es un término compuesto por dos palabras griegas:

“iesus” que significa: Dios salva, Dios es salvador.
“cristos” que quiere decir: el Ungido, Mesías.   

El nombre “Jesús” fue ordenado por Dios a María y encerraba ya lo que sería su obra en la tierra, y el título “Mesías” significaba el cumplimiento de la palabra de Dios respecto al Salvador y Libertador prometido para su pueblo.




Es el Ungido de Dios, ya que la unción significa consagración y capacitación, Jesús fue dedicado para una obra en especial (redimir al pecador) y equipado con poder y autoridad para salvar, sanar, liberar y preservar su iglesia del poder de las tinieblas.       

El mismo versículo uno añade un título adicional muy importante: “Hijo de Dios”. Para los judíos esta expresión señalaba la divinidad de Jesús. 

Esto es vital, pues la sangre derramada en la cruz del calvario no fue la de un ser humano como nosotros, sino la de la de Jesucristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, el Verbo que se hizo carne.

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Es interesante tener en cuenta aquí que las sectas de los primeros siglos de la era cristiana y las sectas de hoy día igualmente, atacan la divinidad del Señor Jesucristo, enseñando que él no es Dios, sino una persona como nosotros. De esa manera su sangre no sería perfecta sino contaminada por el pecado y sin poder para salvar.

Jesucristo es Dios, completo Salvador, su sangre pura y perfecta es la redime al ser humano de su pecado y lo salva de la condenación eterna, por eso dice la Biblia que la paga del pecado es la muerte, pero todo aquel que cree en Jesucristo no será condenado, más bien ha pasado de muerte a vida.      





(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

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Génesis 2:23-24 nos recuerda que el amor debe gobernar la familia.  

“Y dijo Adán: Ésta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y serán una sola carne”.

El amor es el cimiento de la unidad, por amor buscamos el bienestar del otro, por amor luchamos para sacar adelante el proyecto familia, por amor damos más valor a la relación que a la razón (es decir no buscamos quien gana la discusión, sino que buscamos soluciones a la dificultad).

“Serán una sola carne” nos habla de unidad, identidad, convivencia en amor, dialogo, tolerancia, y esfuerzo por hacer lo que a cada uno le corresponde, pues el matrimonio es complemento.




Al ser una sola carne o cuerpo, podemos reflexionar en que nadie maltrata su propio cuerpo, nadie golpea su propia carne, por tanto ser una sola carne implica buscar, generar y esforzarse por el bien del otro, pues el bienestar de mi cónyuge es mi bienestar también.       

El pecado trajo graves consecuencias sobre la familia. La Biblia nos enseña que el diablo engañó  la tercera parte de los ángeles en el cielo, y también logró engañar a Adán y a Eva, quienes desobedecieron el mandamiento de Dios y perdieron así las bendiciones y privilegios que tenían.

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Adán cuando fue preguntado por Dios sobre su desobediencia respondió: “La mujer que tú me diste por compañera me dio de ese fruto y yo comí” vemos una expresión con decepción, enojo, amargura, entre otros. El pecado genero fricción y decepción matrimonial.    

Lamentablemente la muerte también alcanzó a sus hijos, pues Caín mató a Abel, ellos representan aquellos hermanos o familiares en conflicto. Cuando se consiente el rencor en la casa se da lugar a la muerte, la falta de perdón genera muerte, el resentimiento es como un veneno que gota a gota consume la vida del cristiano y de la familia.

Por eso el gran mandamiento es amar, esto implica entonces perdonar, tolerar, caminar en bondad y mansedumbre, escenario que genera una vida en armonía y que honra al Señor. Ya que Dios es amor debemos acudir a él como aquella fuente de donde debemos beber en abundancia de su amor para dar a nuestra familia, a la iglesia y al prójimo.  




(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

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Introducción: Tengamos en cuenta que nuestro corazón es comparado en la Biblia con un campo de siembra, de hecho es donde Dios pone la semilla de su palabra. 

Por eso Jesús enseñó sobre los diferentes terrenos en los que cae la semilla, y el buen terreno es aquel donde su palabra lleva fruto.  

El diablo también conoce el poder de una semilla, y procura sembrar semillas de maldad en el corazón humano para luego llevar a las personas a la destrucción. Pero por el poder de Jesucristo podemos ser libres de toda semilla de maldad.  


Dios nos ayuda en todo tiempo.
Introducción: Hay tiempos difíciles y oscuros, pero por fuertes que sean los vientos contrarios Jesucristo sigue teniendo poder sobre toda tormenta. Lo más importante de un camino no es que sea fácil, sino que Cristo vaya con nosotros…   

Puedes confiar en la provisión de Dios, él nunca desampara a sus hijos. La Biblia es contundente al enseñar esta verdad: Dios es nuestro Padre y por tanto es nuestro perfecto proveedor... 

Introducción: Es necesario considerar nuestro andar en la tierra, pues somos peregrinos y extranjero en este mundo. Debemos conducirnos como Dios nos ha instruido. Como hijos de Dios procuremos mostrar la luz de Cristo en nosotros... 


Introducción: Cuando miramos el mundo actual, los avances de la ciencia, condiciones muy similares a Sodoma y Gomorra, y muchas otras señales que el Señor profetizó acerca de los tiempos finales, tenemos que llegar a la conclusión de que Jesús está muy cerca... 


Con la sangre de Jesús fuimos redimidos, Apocalipsis 5:9-10.

La adoración celestial descrita en Apocalipsis 5 es dirigida a Jesucristo por su obra redentora, por eso dice “porque tú fuiste inmolado” es decir “ofrecido en sacrificio”, y aquella sangre derramada nos limpia de pecado y con ella también nos redimió.

Por eso dice: “con tu sangre nos has redimido para Dios”, la palabra “redimido” se traduce del término griego “agorazo”. En la antigüedad el mercado se llamaba “el agora” y la acción de comprar era el “agorazo” palabra que quiere decir: ir al mercado; comprar en el mercado.




Antiguamente había un mercado de esclavos, allí iban las personas a comprar por ciertas monedas de plata o de oro su esclavo. Así Jesús nos liberó de la esclavitud del pecado y del reino de las tinieblas, por eso nos dice la Biblia que: 

“Fuimos rescatados… no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” 1 Pedro 1:18-19.  

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Con la sangre del Señor derramada en la cruz no sólo hemos sido lavados de todo pecado y rescatados de la condenación eterna, sino que Jesucristo nos ha hecho hechos reyes y sacerdotes para Dios, y así como en el Antiguo Testamento los sacerdotes eran rociados con la sangre y después con el aceite de la unción, nosotros hemos sido límpidos con la sangre de Jesús y ungidos con el Espíritu Santo.

Así fue en Pentecostés, primero Jesús dio su vida y luego vino el Espíritu Santo sobre ellos. Hoy necesitamos continuamente acudir a Dios para ser renovados por su poder, por eso dice: “No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, más bien sed llenos del Espíritu Santo” Efesios 5:18. 

El amor y la misericordia de Dios nos alcanzaron, y su poderosa sangre nos limpió de todo pecado. Hemos sido comprados por precio de sangre, llamados por Dios para hacer su voluntad, y además equipados con su poder para caminar en victoria. Sigamos entonces a Jesús con gratitud y amor, pues ¿a quién más iríamos, sí sólo en él tenemos palabras de vida eterna?      






(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

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La sangre de Jesús es una poderosa arma para caminar en victoria, Apocalipsis 12:10-11.  

Se nos describe aquí que “el acusador de nuestros hermanos” (el diablo) ha sido lanzado fuera, y se añade en el versículo once las armas con las cuales se obtuvo la victoria: La sangre del Cordero y la palabra del testimonio... 

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